¡Ah, de los científicos encasillados y circunspectos a la geometría de la obtención de resultados, únicamente derivados del método científico! Porque heredarán la ignorancia de todo un mundo de vibraciones, experiencias más allá del espacio-tiempo y las verdaderas conexiones de su ser como universo en sí mismo, contenido en el Gran Universo.
Cada vez que enfrento la hoja en blanco, antes de empezar a tratar cualquier tema, me afronto con la dificultad de expresarle a todos los escépticos de hoy, lo que tarde o temprano tendrán que valorar por cierto mañana. Intento no utilizar la típica terminología esotérica, ni conceptos definidos tal como el espiritualismo los trata para definir los fenómenos que experimenta. Aunque muy a mi pesar, muchas veces me veo obligado sin más a emplearlos porque por otra parte, a las cosas hay que llamarlas por su nombre. Yo mismo despotriqué contra los propios fenómenos y la realidad me enlazó a ellos.
Sé que el escéptico es por definición un metódico, por tanto cuando experimenta algo que no puede explicar, se asegura de que el fenómeno se repita para poder darlo por real, aunque dentro de la ilógica en su intelecto. De todos modos habrá dado el primer y fundamental paso hacia la no crítica sobre las gentes y fenómenos que se experimentan, fenómenos que están en el terreno de lo fantasioso, de la creación sugestiva-mental y por tanto desestructurada y cuasi demencial.
Estoy siendo duro con el pobre cientificista escéptico, porque entiendo que ser científico es no tener límites precisamente, es intentar comprobar incluso aquello que no es “comprobable”. Tantas personas, de tantísimos ámbitos y con tantísimas formaciones académicas no pueden ser mentes flojas, susceptibles, influenciables y créelo todo. Tantas verdades venidas desde lejos en los tiempos, donde personas altamente influyentes en todas las ramas de las sociedades se han iniciado en sectas, logias, diversas disciplinas e incluso confirmándose, haciendo el sacerdocio, pastorado, etc, etc. Quiere decir que lo espiritual no guarda relación con el status.
A lo mejor, comienza poco a poco a aceptar lo “alternativo”, como en el caso de la medicina. Como si la propia medicina en sus comienzos no hubiera sido alternativa a los métodos convencionales que se utilizaban y que ahora se readoptan. Todo es un espiral cuyo “comienzo” se vuelve a unir con el fin. En mi caso, jamás hice ciencia; ciencia exacta. Fui y soy muy malo para las matemáticas, química y para la física otro tanto. Pero me basta observar los acontecimientos históricos de la humanidad, para comprobar cómo aceptamos un conocimiento luego de que por su propio peso se nos cae encima. Viendo en la historia que son las generaciones venideras las que terminan de adoptarlos, años, décadas o tal vez siglos después. Quiere decir que una vez que abandonamos la Tierra con nuestros escepticismos a cuestas, dejamos a los que quedan, la tarea de jugarse la ropa para instaurar un nuevo conocimiento experimentado por miles de millones.
¿Cuándo dejaremos puertas abiertas en nuestras mentes para que tengan cabida algunas posibilidades que expliquen ciertos fenómenos desde otra perspectiva?
Bueno, iluso de mi. Si así fuera no existirían escépticos, porque éstos se caracterizan por no dejar, precisamente “puertas” abiertas. Y el científico necesita que todo le “cierre”.
¿Cómo es posible que algunas cosas sean puramente energía, que la luz sea partículas, fotones y ondas y que por contrapartida, nuestro cuerpo físico no sea un universo atómico, energético, eléctrico y sutil? ¿Qué hayan tenido que pasar décadas para que hoy se emplee la fotografía Kirlian para analizar el Aura humana? ¿Cómo es posible que hayan escépticos? Podrá haber descreídos indiferentes, pero escépticos es casi inconcebible que los haya, porque no se trata de no “creer” para serlo, se trata de un perfil que raya en la ignorancia. Sí, discúlpeseme el atrevimiento, pero no lo concibo como el derecho a tener una distinta opinión, respetable por cierto aunque no compartible. Se trata de que puede no interesarle el tema, pero no Saber lo pone en un plano de ignorancia y por tanto no apto para discutir. ¿Porqué me atrevo a decir esta barbaridad? Porque el escéptico, no solo no comparte sino que juzga. Y he aprendido que para juzgar debo tener un gran conocimiento de causa. Para eso me puse a investigar en el terreno espiritual, esotérico o como se le quiera denominar, de juicio o peyorativamente. Por eso, y siempre desde una posición escéptica -vaya que lo era y lo soy-, los hechos y la Realidad me han demostrado que estaba equivocado en juzgar y burlarme.
Una encuesta personal que llevé a cabo con astrónomos aficionados rioplatenses, arrojó como resultado que éstos científicos piensan que es posible que haya vida, aparte de la nuestra, en el Universo. Que es imposible recrear las condiciones del cosmos en un laboratorio y que los extraterrestres, por lo antes mencionado, pueden existir, pero que nos visiten sí sería imposible.
Ahora, yo me pregunto ¿no estaremos midiendo con la misma vara a los eventuales vecinos? ¿Solo nosotros somos “superiores” o hay que tener un grado de tecnología más importante que el nuestro para trasladarse a años luz de distancia? ¿No será que pueda existir otra forma de propulsión que no sea por cohetes de acción y reacción? O más concreto aún: ¿No podrán éstos seres vibrar a otra frecuencia incapaz de ser catados por nosotros y tienen una Realidad distinta a la nuestra que, incluso puedan estar habitando cada uno de los restantes planetas de nuestro sistema, incluida la propia Tierra? En el último caso, desde luego que no serían extraterrestres, pero sí, alienígenas que le dicen. Nuestra propia Realidad está compuesta por elementos que creemos que son como los vemos. La propia visión vasta para descolocarnos, porque se supone que vemos la versión invertida de todo cuanto lo existe. Entonces ya es un elemento que nos disocia de lo que aprendimos. La Luz hace que los objetos tengan forma y color, sin ella la Realidad sería también muy otra cosa. Las ondas de radio existen y no las vemos, la electricidad existe y no la vemos. Hay muchos niveles vibracionales y dimensiónales que existen y no los vemos.
Señores, hay otra realidad con la que convivimos. El conocimiento humano va más allá de lo que nuestra formación cientificista, Newtoniana, Einstenística, Platónica, etc, etc, nos ha demostrado. Los límites del Universo son infinitos; hacia fuera y ¿hacia adentro? También lo es. Dentro de nuestra mente, gran receptor de todo lo que nos rodea, están las respuestas a todo, entiéndaseme, todo lo que queremos saber.
No solo abramos los ojos, sino todos nuestros sentidos. Hay mucha gente investigando, como siempre lo hubo. Pero démosle la razón más prontamente, aunque, como siempre pasa, mañana tengamos que cambiarla por otra verdad a la mañana siguiente. De eso se trata nuestro historial. De eso se tratan los fenómenos de nuestra Realidad.
Aldo Suárez.